La franquicia es una forma de hacer crecer un negocio sin la necesidad de aumentar los activos.
El sistema de franquicias involucra a dos partes: el franquiciante y el franquiciado.
El franquiciante generalmente cuenta con una marca, y una serie de sistemas, equipos, productos y experiencia en torno a la utilización de la misma. A cambio de un pago, el franquiciado accede al uso de dicha marca. Adicionalmente, se le provee la asesoría y entrenamiento necesarios para montar el negocio y explotar la marca exitosamente.
El franquiciado, usualmente un emprendedor en busca de una oportunidad de negocio, compra de esta forma la oportunidad de establecer su propia empresa en el marco de un plan de negocios ya probado y exitoso, reduciendo así el riesgo asociado al lanzamiento de un negocio, y disfrutando automáticamente de la experiencia del franquiciante de su gran capacidad de negociación y los beneficios de un marketing y promoción centralizados.
El franquiciado y el franquiciante firman un acuerdo de franquicia, que define todos los aspectos de la relación, incluyendo las regalías que debe pagar el franquiciado, los servicios que debe proveer el franquiciante y ciertas restricciones de lado y lado.
El gran entusiasmo por las franquicias como estructura organizacional decentralizada ocurrió en la década de 1990. Sin embargo, muchos de los elementos involucrados datan del siglo XVIII.
América Latina, con la que tenemos numerosos vínculos culturales además del idiomático, se presenta como un destino privilegiado para los franquiciadores del mundo. Colombia se ha convertido en los últimos años en uno de los mercados que ofrece más garantías de éxito, gracias al creciente interés de los empresarios por desarrollar este tipo de iniciativas empresariales como a unas previsiones favorables sobre las ventas derivadas de la fortaleza del consumo interno. El desarrollo del mercado de la franquicia colombiano ha sido el resultado de la implantación de programas de apoyo nacionales e internacionales, destinados a hacer comprender a los empresarios las ventajas de este tipo de iniciativas. “La franquicia es un concepto que en principio era desconocido y el empresario colombiano tenía muchas dudas y temores respecto a él. Más allá del tema contractual, es un modelo de negocio que gana ventajas como economías de escala, transmisión de la experiencia, estandarización de procesos y la característica más común, la licencia del uso de una marca con toda su estrategia de promoción.
En Colombia no existe este contrato como tal, por tanto se remite a un acuerdo privado enmarcado por temas como la concesión de marca, entre otras normas comunes del derecho comercial. Es necesario distinguir lo que es una franquicia de lo que no es.
En la actualidad proliferan una serie de seudofranquicias, es decir cadenas de negocios que solamente venden una marca, probablemente una carta de alimentos o un portafolio de servicios, pero cuya falta de contacto con un franquiciante o headquarter la dejan simplemente como una sucursal o negocio independiente con el que se comparte una marca y en el mayor de los niveles la publicidad.
La franquicia en el mundo es una manera más segura de emprender nuevos negocios, no requiere de un proceso creativo y ahorra tiempo de planificación. De este modo, mientras la mortalidad de un negocio tradicional es del 80% antes de los dos años, en un negocio de franquicia esta tasa se extiende hasta los cinco años. Es decir, que esta figura minimiza el riesgo del desarrollo y emprendimiento de un negocio.
En Colombia se estima que, mostrando un crecimiento de 19%, las redes de franquicias han llegado a 400. Además, con un comportamiento atípico en Latinoamérica, ya que las cifras de paginas especializadas en el tema revelan que en Colombia las franquicias nacionales ocupan cerca de 67% en cerca de 20.000 puntos. El sector que mas utiliza este tipo de modelo es el de comercio y en los ultimos se ha regado la tendencia a los srvicios, fuertemente en el sector inmobiliario, de alimentos, ropa .
Lo atractivo de este modelo de negocio puede palparse mediante las inversiones que crecen y en su gran impacto, número de empleos generados y crecimiento de las unidades de negocio. Eso sin tener en cuenta que otro rubro de exportación radica en este tipo de servicio.
No obstante, la historia de las franquicias en Latinoamérica apunta a que la mayoría de las franquicias son importadas.
La prensa y las publicaciones de negocios están llenas de historias exitosas de franquicias. Adicionalmente, estudios serios indican que la tasa de éxito de un negocio franquiciado es superior a la de un negocio independiente. Sin embargo, existen riesgos, por lo que es necesario que ambas partes investiguen todos los aspectos legales, financieros y de mercado, antes de emprender una aventura de esa naturaleza.
La franquicia es ciertamente un modelo de negocio exitoso, que puede traer grandes beneficios a quien desea iniciarse en el mundo empresarial, así como para el dueño de una empresa que desea crecer y pudiera considerar la posibilidad de franquiciar su marca y sistemas.
El sistema de franquicias involucra a dos partes: el franquiciante y el franquiciado.
El franquiciante generalmente cuenta con una marca, y una serie de sistemas, equipos, productos y experiencia en torno a la utilización de la misma. A cambio de un pago, el franquiciado accede al uso de dicha marca. Adicionalmente, se le provee la asesoría y entrenamiento necesarios para montar el negocio y explotar la marca exitosamente.
El franquiciado, usualmente un emprendedor en busca de una oportunidad de negocio, compra de esta forma la oportunidad de establecer su propia empresa en el marco de un plan de negocios ya probado y exitoso, reduciendo así el riesgo asociado al lanzamiento de un negocio, y disfrutando automáticamente de la experiencia del franquiciante de su gran capacidad de negociación y los beneficios de un marketing y promoción centralizados.
El franquiciado y el franquiciante firman un acuerdo de franquicia, que define todos los aspectos de la relación, incluyendo las regalías que debe pagar el franquiciado, los servicios que debe proveer el franquiciante y ciertas restricciones de lado y lado.
El gran entusiasmo por las franquicias como estructura organizacional decentralizada ocurrió en la década de 1990. Sin embargo, muchos de los elementos involucrados datan del siglo XVIII.
América Latina, con la que tenemos numerosos vínculos culturales además del idiomático, se presenta como un destino privilegiado para los franquiciadores del mundo. Colombia se ha convertido en los últimos años en uno de los mercados que ofrece más garantías de éxito, gracias al creciente interés de los empresarios por desarrollar este tipo de iniciativas empresariales como a unas previsiones favorables sobre las ventas derivadas de la fortaleza del consumo interno. El desarrollo del mercado de la franquicia colombiano ha sido el resultado de la implantación de programas de apoyo nacionales e internacionales, destinados a hacer comprender a los empresarios las ventajas de este tipo de iniciativas. “La franquicia es un concepto que en principio era desconocido y el empresario colombiano tenía muchas dudas y temores respecto a él. Más allá del tema contractual, es un modelo de negocio que gana ventajas como economías de escala, transmisión de la experiencia, estandarización de procesos y la característica más común, la licencia del uso de una marca con toda su estrategia de promoción.
En Colombia no existe este contrato como tal, por tanto se remite a un acuerdo privado enmarcado por temas como la concesión de marca, entre otras normas comunes del derecho comercial. Es necesario distinguir lo que es una franquicia de lo que no es.
En la actualidad proliferan una serie de seudofranquicias, es decir cadenas de negocios que solamente venden una marca, probablemente una carta de alimentos o un portafolio de servicios, pero cuya falta de contacto con un franquiciante o headquarter la dejan simplemente como una sucursal o negocio independiente con el que se comparte una marca y en el mayor de los niveles la publicidad.
La franquicia en el mundo es una manera más segura de emprender nuevos negocios, no requiere de un proceso creativo y ahorra tiempo de planificación. De este modo, mientras la mortalidad de un negocio tradicional es del 80% antes de los dos años, en un negocio de franquicia esta tasa se extiende hasta los cinco años. Es decir, que esta figura minimiza el riesgo del desarrollo y emprendimiento de un negocio.
En Colombia se estima que, mostrando un crecimiento de 19%, las redes de franquicias han llegado a 400. Además, con un comportamiento atípico en Latinoamérica, ya que las cifras de paginas especializadas en el tema revelan que en Colombia las franquicias nacionales ocupan cerca de 67% en cerca de 20.000 puntos. El sector que mas utiliza este tipo de modelo es el de comercio y en los ultimos se ha regado la tendencia a los srvicios, fuertemente en el sector inmobiliario, de alimentos, ropa .
Lo atractivo de este modelo de negocio puede palparse mediante las inversiones que crecen y en su gran impacto, número de empleos generados y crecimiento de las unidades de negocio. Eso sin tener en cuenta que otro rubro de exportación radica en este tipo de servicio.
No obstante, la historia de las franquicias en Latinoamérica apunta a que la mayoría de las franquicias son importadas.
La prensa y las publicaciones de negocios están llenas de historias exitosas de franquicias. Adicionalmente, estudios serios indican que la tasa de éxito de un negocio franquiciado es superior a la de un negocio independiente. Sin embargo, existen riesgos, por lo que es necesario que ambas partes investiguen todos los aspectos legales, financieros y de mercado, antes de emprender una aventura de esa naturaleza.
La franquicia es ciertamente un modelo de negocio exitoso, que puede traer grandes beneficios a quien desea iniciarse en el mundo empresarial, así como para el dueño de una empresa que desea crecer y pudiera considerar la posibilidad de franquiciar su marca y sistemas.
hufgghdrs
ResponderEliminar